Cómo deshacerse de las bolsas de ojos: rápido y sencillo

• 16 diciembre 2016 • Consejos y trucos de belleza, PortadaComments (0)713

bolsas de ojos

¿No estás algo cansado de que tu mirada se apague día a día? Sabemos que también te sientes frustrado por no encontrar la forma de conservar ese brillo que tus ojos desprendían no hace mucho tiempo. Es duro levantarse todos los días y mirarse al espejo con la esperanza de que las bolsas en los ojos hayan desaparecido, pero siempre están ahí, por más que deseemos su desaparición con todas nuestras fuerzas.

Sin embargo, ¿quién no cree en la magia? La cirugía estética avanza a pasos agigantados y sus resultados son infalibles. Y es que, la belleza de nuestra mirada está mucho más cerca de lo que pensamos. Y todo gracias a la blefaroplastia, que se trata de un método quirúrgico con el que, por fin, eliminaremos el exceso de grasa y de piel de la zona de los párpados.

Esta técnica se realiza con el objetivo de terminar con la falsa vejez y conseguir una mirada llena de luminosidad y naturalidad. Hay que remarcar que, curiosamente, los pacientes más habituales de este tipo de intervención quirúrgica son los hombres.

Una vez que el procedimiento del envejecimiento facial deja entrever sus primeras señales, lo que aparece de forma más temprana son la caída de la cola de la ceja y de la piel del párpado. Además del descolgamiento y de las arrugas en la piel de los párpados superiores, también se hacen visibles las bolsas en los ojos, abarcando tanto la zona superior e inferior de los párpados. Es ahí cuando nace en el paciente el deseo de volver a sentirse joven.

Aún así, es cierto que no tienen porqué aparecer estos cambios físicos en una edad adulta avanzada, pues muchas veces se debe a antecedentes familiares y comienza a una edad más temprana.

La blefaroplastia es la solución más eficaz y rápida para eliminar las bolsas en los ojos, ya que se realiza con sedación y anestesia local. Se puede llevar a cabo mediante dos vías de acceso: la externa y la transconjuntival. La primera consiste en una incisión en la piel con el fin de extirpar el remanente cutáneo. En cambio, la segunda se realiza sin cicatrices en la piel y sin puntos, a través de la membrana conjuntiva. Esta última se aplica a pacientes más jóvenes que tienen bolsas en los ojos, pero no exceso de piel.


(Fuente: Clínica Menorca)

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