Con la edad, en la menopausia, las mujeres van perdiendo densidad capilar, crece menos cantidad de pelo y el que sale nuevo lo hace cada vez con menos fuerza.
Esto es porque a medida que envejecemos se reduce la actividad de los folículos pilosos.
Como resultado, el cabello crece más lentamente, en menor cantidad y se vuelve más fino. A veces, incluso se cae.
El ciclo folicular tiene 3 fases principales:
- Anágena (de crecimiento) que oscila entre los dos y seis años.
- Catágena (de transición) dura unas pocas semanas y es el período de cambio entre el crecimiento y la caída del cabello.
- Telógena (de reposo) es la fase en la que el cabello se cae y es reemplazado por uno nuevo. Esta fase dura alrededor de tres meses.
El envejecimiento y factores externos pueden afectar negativamente la duración de estas fases, lo que lleva a una menor producción de cabello. Los factores que influyen negativamente en el ciclo capilar son:
- Herencia: la alopecia androgenética (calvicie común) afecta tanto en hombres como en mujeres.
- Enfermedades: trastornos como la alopecia areata, hipotiroidismo o deficiencias nutricionales pueden afectar el crecimiento capilar.
- Mala alimentación: La falta de nutrientes esenciales (como vitaminas, minerales y proteínas) puede debilitar el cabello y acelerar su caída.
- Terapias médicas: Tratamientos como la quimioterapia o ciertos medicamentos pueden afectar negativamente al cabello.
- Alteraciones psicológicas y estrés: El estrés prolongado o alteraciones emocionales pueden influir en la caída del cabello.
- Edad y momento hormonal: El envejecimiento, junto con cambios hormonales, especialmente durante la menopausia, puede contribuir al adelgazamiento del cabello.
El doctor Antonio Ortega, dermatólogo de Clínica Menorca explica que podemos evitar la caída o recuperar el cabello perdido si actuamos a tiempo, rejuvenecerlo, darle la fuerza, la vitalidad y la consistencia que va perdiendo con la edad. Aunque los medicamentos son el tratamiento más común, también está en nuestra mano utilizar productos adecuados para el cabello, la bioestimulación capilar o, cuando la pérdida es importante, también podemos recurrir al implante capilar que también está indicado en las mujeres.
Bioestimulación capilar
Es una técnica mínimamente invasiva, que ha demostrado ser muy efectiva en muchos casos para frenar la caída del cabello y promover su crecimiento. El tratamiento PRP consiste en extraer una muestra de sangre del paciente, procesarla para concentrar las plaquetas y luego inyectarla en el cuero cabelludo en áreas donde hay adelgazamiento o caída de cabello. Las plaquetas contienen factores de crecimiento que estimulan la regeneración celular y mejoran la circulación sanguínea, lo que favorece el fortalecimiento de los folículos pilosos y la producción de nuevo cabello. Se puede combinar con vitaminas. Son microinyecciones prácticamente indoloras, por lo que no se necesita anestesia. La sesión dura apenas quince minutos en total. No hay sangrado, ni hematomas, ni es necesario ningún cuidado postratamiento, por lo que se puede volver a la vida normal inmediatamente.
¿La cirugía capilar es cosa de hombres?
La causa más común de alopecia en las mujeres es la misma que en los hombres, la alopecia androgenética. La diferencia es que la pérdida de cabello en el hombre se produce en la sienes, y en la mujer es un adelgazamiento gradual y una pérdida difusa generalizada. La técnica FUE (Follicular Unit Extraction o ‘extracción individual de folículos’) es la cirugía más avanzada para tratar alopecias en mujeres. Es un trasplante de pelo con una redistribución sistemática y artística de los folículos pilosos que consiste en la introducción de pequeños injertos de cuero cabelludo que contienen las llamadas ‘unidades foliculares’. Estos injertos se obtienen aplicando anestesia local en la zona posterior y/o lateral del cuero cabelludo (lo que llamamos zonas donantes) y, tras prepararlos minuciosamente bajo el microscopio, son introducidos con sumo cuidado mediante microincisiones en las zonas calvas o de escaso pelo.
