Si no has salido a la calle, la cara está limpia porque lo único que has hecho por la noche ha sido dormir. O no. Las expertas en dermocosmética y cosmetólogas nos dan las razones.
Ser una alumna de sobresaliente en el skincare (cuidado de la piel) te lleva a plantearte algunas dudas y una de las preguntas que más hacen a las expertas en belleza es “si me he lavado la cara por la noche y he aplicado religiosamente los cosméticos, ¿es realmente necesario volverse a lavar la cara por la mañana?”.
Y, aunque no te queremos resolver al misterio ya, “la respuesta es sí”, nos responde Lara González, la cosmetóloga de Byoode. Y no tiene que ver solo con las legañas con las que amanecemos cuando nos despertamos, va más allá.
Lo que no ves, pero ocurre mientras duermes
Durante la noche, la piel entra en un estado de reparación intensiva, un proceso que genera ciertos residuos metabólicos en la superficie cutánea. “Mientras dormimos, la piel produce sudor, sebo y elimina toxinas a través del proceso de regeneración celular. Estos desechos, aunque invisibles, pueden obstruir los poros si no los retiramos al despertar”, explica Raquel González, cosmetóloga y directora técnica de Perricone MD.
Además, la contaminación ambiental y el polvo que quedan suspendidos en el aire también pueden depositarse en la piel mientras dormimos. Esto, según la cosmetóloga que trabaja como directora dermocosmética de Perricone MD, “hace que una limpieza por la mañana con un limpiador de base acuosa sea muy necesaria incluso para quienes duermen en un ambiente aparentemente limpio”.
Del mismo modo y puesto que al dormir estamos apoyados sobre la funda de la almohada, “la piel se ve sobreexpuesta a las bacterias que puedan quedar depositadas en la tela de la funda, ya sea por la grasita o por nuestros propios fluidos, como la saliva”, añade Lara González, cosmetóloga de Byoode.
El microbioma necesita equilibrio
Nuestra piel tiene vida y da vida. En sentido literal. Y es que “en nuestra piel vive una comunidad de microorganismos, como las bacterias y los hongos, que se conoce como microbioma y, aunque pueda sonar extraño, estos microorganismos son esenciales para la salud de nuestra piel: la protegen de infecciones, mantienen su pH equilibrado, ayudan a controlar la inflamación y refuerzan la barrera que evita que pierda hidratación”, señala Lara González, cosmetóloga.
Sin embargo, el microbioma puede desequilibrarse si el exceso de sebo y células muertas no se elimina adecuadamente. Estefanía Nieto, directora técnica de Medik8, advierte: “Si no lavamos el rostro por la mañana, el sebo acumulado durante la noche puede alterar el pH de la piel, lo que favorece la proliferación de bacterias perjudiciales y aumenta el riesgo de imperfecciones”.
Pero, además de ello, es que la rutina de noche suele incluir productos ricos en activos potentes, como retinoides, hidroxiácidos o aceites oclusivos, que trabajan mientras duermes. Sin embargo, “sus residuos pueden quedar en la superficie de la piel y volverse menos efectivos si no se eliminan correctamente por la mañana”, apostilla Lara González, la cosmetóloga que trabaja para Byoode.
Y por si quedaban dudas…
No solo se trata de eliminar residuos; también es una oportunidad para preparar la piel para el día. Y de higiene, claro está. “La limpieza por la mañana ayuda a activar la microcirculación y despierta la piel, la hace más receptiva a los activos que aplicaremos después, como antioxidantes y protectores solares”, explica Mireia Fernández, directora técnica de Boutijour.
“Incluso quienes tienen piel seca deben limpiar suavemente por la mañana para eliminar impurezas y evitar la acumulación que puede provocar sensibilización”, añade Marta Agustí, directora dermocosmética de Omorovicza.
