Veneno de abeja, un nuevo tratamiento de belleza

Todas son soluciones que intentan retrasar o detener en parte el natural envejecimiento de la piel, pero la más atrevida que se conoce hasta el momento es el tratamiento conocido como Apiterapia o el veneno de abeja (bee venom) conocido por los chinos desde hace miles de años.

Veneno de abejaEl tratamiento consiste en una aplicación cosmética en crema, una alternativa natural al Bótox, elaborada a partir de los componentes del veneno, que tiene propiedades bactericidas, antiinflamatorias, antisépticas y cicatrizantes que lo convierten en una extraordinaria herramienta con efectos antiedad para activar la producción de colágeno y para la regeneración celular. Consiguiendo una palpable reducción de arrugas y líneas de expresión, pero sus efectos regenerativos, no son los únicos más destacables pues sus propiedades antiinflamatorias lo convierten en un tratamiento exclusivo e idóneo para ciertos tipos de pieles con características muy especiales.

Para su aplicación es imprescindible someterse previamente a una limpieza de cutis o peeling químico, que como es sabido consiste en la eliminación de varias capas de la epidermis mediante la aplicación de cualquier agente químico irritante o cáustico para producir una renovación de capas de la piel. Realizado el mismo, hay que aplicar preventivamente unos productos que preparan la piel para la recepción del veneno de abeja, y después se aplica este y a esperar los resultados que suelen ser muy prometedores.

En la lucha diaria y secular contra el paso del tiempo, la industria que rodea el mercado del salón de belleza no cesa de investigar y presentar innovaciones y tratamientos de lo más variopinto e insólito. Como por ejemplo inyectar plasma sanguíneo del propio paciente en el rostro, el conocido como tratamiento de belleza del vampiro o aplicarse una crema elaborada a partir de la placenta de oveja junto con otra de células madre vegetales, para finalizar con el muy extendido y popular tratamiento, a base de baba de caracol.

Autora: Idoia Semprun
Imagen: enfememenino.com