Uñas quebradizas y escamadas: cómo tratarlas y protegerlas

No basta con hacernos habitualmente la manicura o pedicura en nuestro centro de uñas de confianza, el problema de las uñas escamadas y quebradizas requiere de un cuidado constante y seguir una serie de consejos prácticos.

Así lo sugieren Twenty NLB y la firma californiana Entity, más aún con la sequedad en interiores y el uso de guantes en estos meses fríos de invierno.

Causas de uñas rotas

Las razones por las que nuestras uñas se rompen son muchas y variadas, pero uno de los factores más importantes en los meses de invierno está en la sequedad del ambiente, sobre todo en interiores, comenzando la uña a tener pequeñas alteraciones en su forma, color y textura, por lo que se vuelven más frágiles, al borde de la rotura por su escasa fuerza y elasticidad: “Es importante que las uñas estén siempre cortas e hidratadas al igual que las manos, entre los ingredientes que deben estar presentes en los productos que utilicemos: los aceites de oliva, argán y coco, la manteca de karité y para reforzarlas, fortalecedores con base de calcio", recomienda Ana Aguilar, manicurista de Twenty NLB.

Usar esmaltes de buena calidad, también es esencial para evitar que aparezcan las tan poco deseadas escamas: “En el momento de tratarlas, debemos pulir con cuidado las uñas con un buffer e insistir en la zona que se vea más dañada, hidratando cutículas y las propias uñas cada día con un buen aceite especificamente indicado. Para las escamadas y abiertas, recomiendo un potente protector que evite que el esmalte salte antes de tiempo así como un top coat que lo fije. Debemos ser pacientes con aquellos cosméticos para fortalecer y nutrir las uñas con calcio en gel, pues crecen de manera lenta, no más de dos milímetros en un mes, y tenerlas perfectas puede llevarnos un largo tiempo”.

Más consejos de uñas

Otros consejos: masajear regularmente las cutículas y uñas con movimientos circulares para que estas crezcan de una manera sana y fuerte, acudir de vez en cuando a que nos hagan envolturas hidratantes y nutritivas de manos y pies, sin olvidar que podemos hacer mucho si llenamos la nevera con grasas buenas como el salmón, las nueces o los aguacates, la vitamina A que aportan los huevos, las zanahorias o las acelgas, y cómo no, el calcio de la leche, el brócoli, las espinacas o las almendras.